Nuestras humanidades #5: Hacer deporte

«Barcelona cambió su rostro gracias al deporte. Queremos ser como Barcelona, todos lo dicen, y a mí no me da vergüenza admitirlo. Estaba muy interesado en términos de regeneración urbana y legado, y en cómo la ciudad no solo impulsó un proyecto de infraestructuras durante siete años, sino que ese proyecto olímpico y de infraestructuras sigue aún vigente. Eso era muy importante para mí. Quería entender cómo lo hicieron» (El País. 9/3/2012)

«El deporte forma parte del desarrollo y de la vida de esta ciudad. Nuestra ciudad se transformó de manera espectacular con los Juegos del 92; aprendimos mucho desde entonces y continuamos aprendiendo. No importa el color de los gobiernos, la ciudad siempre mantiene una apuesta firme por el deporte. He visto a niños con la camiseta del Barça por África y Asia. Es más que un club y esta es más que una ciudad. Barcelona está definida por el deporte. Desde el punto vista urbanístico, la ciudad se abrió al mar. Además, se crearon nuevos barrios. Socialmente, permitió poner a Barcelona en el mundo; desde entonces el impacto turístico ha ido creciendo. Hasta ahora consideramos que fueron los mejores de la historia. Y aquello nos permitió entrar en el mapa del deporte mundial.» (El País. 7/3/2012)

«Mi imagen se ha transformado progresivamente en la imagen de una persona que no se corresponde con lo que yo soy de verdad. Lo interesante de la cuestión es que hay gente mucho más inteligente que yo, que vende una imagen y consigue tener una imagen completamente diferente de la mía pero es igual que yo.» (El País. 9/3/2012)

«He hablado con gente que vino antes de los Juegos y ahora y no la reconocen, pero tampoco la reconocemos nosotros. Yo soy de Barcelona y hasta 1992 no había ido nunca a su playa. Además, hemos pasado de ser una ciudad industrial a una turística y de servicios. A los ciudadanos aquello nos dio mucha confianza. Ahora creemos que, si queremos, podemos cambiar las cosas.» (El País. 9/3/2012)

«El deporte va mucho más allá. Está íntimamente ligado a nuestras vidas, al día a día, y tiene una capacidad emocional y de movilización fortísima que se puede utilizar bien y mal. Todos recordamos grandes desastres alrededor de acontecimientos deportivos. Pero también la capacidad que puede tener un partido de fútbol, por ejemplo el que jugaron las selecciones de Israel y Palestina, para ayudar a endulzar las relaciones políticas entre los países. A veces, el mundo del deporte da lecciones al mundo político.» (El País (8/3/2012)

«Messi. Messi. Messi. Messi. Messi. Tan constantes han sido las exhibiciones que Messi ha regalado al fútbol en los últimos años que los elogios de la prensa suelen provocar una sensación de dejà vu. Messi en la historia. Messi es el mejor de todos los tiempos.» (El país, 8/3/2012)

«Será muy importante durante tu preparación la constancia en el entreno y respetar los periodos de recuperación. Los parámetros para marcar la carga del entreno serán el volumen (marcado por distancia o tiempo) y la intensidad (ritmos de entreno).»  (Zurich Marató de Barcelona)

Imágenes que creen en su tema

Ricardo Adalia Martín.

Nuestras humanidades #4: Barcelona

Barcelona. 29 de febrero de 2012. Nuestra música: manifestación de estudiantes en contra de los recortes económicos en el ámbito de su educación. Cosas como: dos fotografías que toman como motivo a cuatro policías que acompañan a la protesta estudiantil. De la primera sabemos que su autor es Albert Gea y que fue distribuida por Reuters. De la segunda, únicamente, que fue puesta en circulación por Efe. A la vista de la comparación, ¿podemos pensar que Albert vendió el trabajo de ese dia a dos agencias distintas? Lo podemos pensar porque en Google encontramos que ya había colaborado anteriormente con Efe. Lo podemos pensar hasta que subo la imagen a wordpress y aparece en la descripción que su autor es realmente Emilio Naranjo. Y lo podíamos pensar, si hasta ahora no nos habíamos percatado de que la segunda imagen fue tomada en Madrid, también el mismo día. Una vez más, el plano del texto ha cubierto el plano visual.

Tenemos dos fotógrafos y una mirada: retratan de la misma manera la cabeza de una manifestación descansando, que la cola de otra mientras circula por las calles de una ciudad distinta. Tenemos dos fotógrafos y una posición: detrás de la poli, alejados de los estudiantes, desde un lugar seguro. Es evidente que también habrán conseguido imágenes desde el otro lado, tomando como motivo a las masas y sus eslóganes. Sin embargo, nuestra preocupación es otra: ¿Dónde tenemos que ir a buscar un contraplano con el que podamos comparar? ¿Dónde tenemos que ir a buscar para poder ver?

¿Aquí?

No, porque la imagen captura un momento diferente, una acción de la que tampoco tenemos un contraplano. Necesitamos imágenes de esos momentos en que reinaba la calma, cuando no se había quemado un contenedor, cuando no había intervenido la policía.

Ahora si que disponemos de ellas. Pero, que a estos fotógrafos les gusten las películas de Peckinpah, Tarantino o Leone, ¿es realmente importante? Perdón, quería decir, ¿es verdaderamente importante?

Es el impulso que les ha llevado a pulsar el disparador de su cámara en un momento muy preciso.

Es el impulso que acerca sus gestos en el tiempo.

Es el impulso nacido como señal inconsciente.

Una señal que pasa desapercibida en ambas imágenes.

Una señal que en realidad es una luz.

Una luz inconsciente que aparece programada a intervalos.

Una luz igual para todos y en todas las ciudades del mundo.

Una luz que gobierna el caos.

UNA LUZ

UNA

El mismo día y a la misma hora se celebraba el Mobile World Congress (MWC). Inacia You, una joven china de 23 años que reside y trabaja en Angola como directora de una multinacional de telefonía móvil, acudió a Barcelona para participar en este importante congreso. Era la primera vez que pisaba Europa: merecía una entrevista (El País, 1/3/2012)

«A Inacia se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja cuando le preguntan qué piensa de la capital mundial del móvil. “Estoy feliz de volver a estar en la civilización. Angola no es un país seguro. No salgo nunca allí de noche. Es muy, muy peligroso. Barcelona es bastante similar a Pekín, y quizá las diferencias más destacables entre ambas ciudades sean la arquitectura y el tamaño”. ¿Barcelona se parece a Pekín? Ella cree que sí. “Quizá la visión que se tiene aquí de China es de una dictadura muy dura, con unas reglas muy estrictas; pero en el día a día, la vida cotidiana, no es tan complicada”. Para ella, “las diferencias son visuales: la arquitectura, el tamaño de ambas ciudades…”.

Casi no he tenido tiempo libre. Algunos de mis clientes en Luanda, como Unitel, que es el primer operador de telefonía móvil allí, están en el MWC. No todos los ejecutivos angoleños hablan inglés y es necesario conocer su propia lengua para hacer negocios. Ha tenido tiempo de visitar y caminar por el Paseo de Gracia, ver la Sagrada Familia, “y comer paella y tapas”. De la gente con la que se ha cruzado dice que “son muy amables y muy abiertos. Me gusta mucho cómo me tratan. Siempre están alegres”.

Pero lo que más le ha sorprendido a Inacia durante los días que ha estado en España no han sido las obras de Gaudí, ni la comida típica, ni las fuentes de Montjuic, sino algo a lo que ya nos estamos acostumbrando. “Es la primera vez en mi vida que veo una manifestación”, confiesa.

Esa es la imagen que se llevará de España

¿Qué pasa en Barcelona? (El cultural, 2/3/2012): «En este plano artístico, todos parecen estar de acuerdo en que falta un centro de arte, pieza clave en el ecosistema de la creación artística de cualquier comunidad.»

Ricardo Adalia Martín.