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Nuestras humanidades #11: la repetición

«El FC Barcelona se “adueña” de la ciudad. Barcelona respira Barça en la presentación de las nuevas equipaciones del equipo. La ciudad y el equipo, más unidos que nunca en uno de los lugares más simbólicos y emblemáticos para el aficionado culé: Las Ramblas de Barcelona.

Con la fuente de Canaletas a sus espaldas, lugar de celebración de los triunfos del equipo, Iniesta, Messi, Piqué, Xavi, Thiago y Puyol presentan las nuevas equipaciones del FC Barcelona para la próxima temporada. Dando un paso al frente, los jugadores transmiten la ilusión y ganas de superación del equipo, luciendo las nuevas indumentarias que lucirán tanto en los partidos que jueguen en casa como en los encuentros como visitantes y creando así un vínculo entre el FC Barcelona y la ciudad.»

«A veces no se sabe muy bien de qué se habla al hablar del Mediterráneo. Yo he querido hacer la historia de la gente que vivía en sus costas, mojaba los pies en sus aguas y lo navegaban, concentrarme en el movimiento de esa gente»

«El mar sigue siendo sustancial para el transporte de mercancía pero ha perdido importancia como espacio de viaje, excepto en el caso de los cruceros, que son otra historia y que no creo que transporten muchas ideas, como sí hacían las naves fenicias o las galeras genovesas. La última vez que estuve en Barcelona vi cómo en cubierta de un crucero la gente jugaba al golf.»

«Los países de la orilla norte y sur se han desconectado, se ha roto su relación natural. El centro de gravedad política y económica de Europa ha dejado de ser el Mediterráneo y ha pasado más al norte, a Bruselas y Frankfurt. El Mediterráneo se ha vuelto irrelevante. Creo que es un Mediterráneo en estado de desintegración.»

«Giuseppe Piccone y su tripulación se desentendieron de la organización de la evacuación del barco y subieron a un bote, logrando salvar la vida.»

Nuestras humanidades #10: la falta

falta.

(Del lat. vulg. fallĭta).

1. f. Carencia o privación de algo.

2. f. Defecto o privación de algo necesario o útil. Falta de medios, de lluvias.

3. f. Quebrantamiento de una obligación.

4. f. Ausencia de una persona del sitio en que debía estar.

5. f. Nota con que se hace constar esa ausencia.

6. f. Ausencia de una persona, por fallecimiento u otras causas.

7. f. Supresión de la regla o menstruo en la mujer, principalmente durante el embarazo.

8. f. Error de cualquier naturaleza que se halla en una manifestación oral o escrita.

9. f. Defecto que posee alguien o que se le achaca.

10. f. En algunos deportes, caída o golpe de la pelota fuera de los límites señalados.

11. f. Defecto de la moneda en cuanto al peso que por la ley debía tener.

12. f. Transgresión de las normas de un juego o deporte, sancionada por su reglamento.

13. f. Infracción de las reglas de un deporte.

14. f. Der. Infracción voluntaria o culposa de una norma, que puede ser castigada bien penal o administrativamente, bien por el empresario en las relaciones laborales.

Nuestras humanidades #9: El que partió de Génova

«Hoy les volveré a contar la historia de un cambio.»

«Lo vean o no, es inquietante que la esperanza de buena parte de los sufridos ciudadanos del sur de Europa se esté aferrando cada día más a la incertidumbre. Que sea preferible la incertidumbre que pueda provocar un nuevo tipo de movimientos políticos antes que la certeza de sufrimiento que plantea la Unión.»

«No es Europa lo que nos falta. Tenemos Europa. Mucha. Nunca habíamos tenido tanta en nuestra historia. Pensamos como europeos, sobre todo fuera de Europa, y nuestras identidades regionales o nacionales no niegan la identidad europea, ni se niegan entre ellas, sino que se refuerzan. Europa es un éxito descomunal, insólito en nuestra historia violenta. La idea de que nunca más habrá guerra entre nosotros está anclada profundamente en nuestras sociedades. También es un éxito económico.»

«El cómico genovés ha dado un giro a la escena política italiana después de años de crítica humorística al sistema.»

«Beppe Grillo nació en Génova, esto ya debería ser una pista sobre su carácter. Los genoveses son los catalanes de Italia, es decir, comparten el estereotipo de ser avaros.»

«Adoptando el más puro estilo hollywoodiense,- que para eso la compañía pertenece ya a un rico americano-, los italianos de Costa Cruceros no tiraron por la borda ni un solo detalle; muy al contrario, consiguieron llenar el casco de su recién inaugurado trasatlántico de lujo con lo más lustroso de la sociedad catalana, alcalde incluido, y mitad del famoseo con pedigrí de Madrid.»

«Hay un monumento gigantesco en Barcelona que ensalza el exclusivismo del poder. Es el de Colón con el dedo tendido. Puesto allí, en lo más alto, al final de la Rambla, en el mismo sitio en que anidaba el Buitre Buitaker de Gallardo, Borrallo y Mediavilla, con sus gafas negras y su chapa de Fuerza Nueva. Su dedo, que no señala a América (habría que estar borracho para echarse a nadar rumbo a la tumba de Grant en esa dirección) ni señala a ningún lugar en concreto. Lo que hace ese dedo es el gesto tan castizo de la expulsión: largaos de aquí.»

«Barcelona se iba alejando. Maria, con sus tres años y su ilusión, me preguntó: “Papá, ¿cuándo vamos a subir al barco?” Tuve que llevarla a las cubiertas superiores y enseñarle que había mar por todos lados, porque no creía que aquello flotase. Ella quería salir del hotel para navegar. La llevé a popa, le enseñé la estela que el crucero dejaba y la ciudad que se alejaba. No sé si la convencí.»

«Todas las maravillas de algunos de los lugares más bellos de Italia pueden encontrarse aquí. Costa Magica está dedicado a los lugares mágicos de Italia, un viaje fantástico a las ciudades más famosas y encantadoras, acompañado por las obras de arte de la prestigiosa Academia de Brera.»

«En Génova estaban presente varios grupos con intención de realizar acciones al estilo del bloque negro. Hay que destacar que aunque el uso periodístico tienda a identificar este termino con cualquier manifestante violento, sus partidarios lo usan para definir una estrategia más concreta, que podría resumirse como: El uso de la violencia contra objetos, no contra personas»«en poco tiempo se extenderá a una multitud de otros objetos, desde los electrodomésticos a los automóviles, las señales de tráfico, la ropa, los complementos de moda, los edificios, los envases… Las cosas, en un futuro ya muy próximo, serán capaces de comunicarse tanto entre ellas como con nosotros, dando lugar a una nueva era de la sociedad de la información.»

«La polifacética modelo checa Eva Herzigova, todo un icono de la moda, ha ejercido de madrina del Costa Concordia, el barco más suntuoso del grupo italiano Costa Cruceros. La top model, guapísima, llegó al evento en un barco engalanado y fue recibida por el consejero delegado de la compañía, Pier Luigi Foschi. En ese momento comenzó el ritual tradicional de la botadura, que culminó con el acto de estrellar una botella de champán contra el casco para desearle suerte en sus travesías, acto seguido el barco fue iluminado en tonos blancos plateados e irisados. El fin de la fiesta lo puso un show en directo dirigido por Valerio Festi y un desfile de moda organizado por el diseñador Gattinoni.»

«Los grandes acontecimientos y personajes históricos se repiten dos veces: una vez como tragedia, la otra como farsa.»

«La botadura del enorme barco Costa Mágica , el sábado por la noche en el puerto de Barcelona, no tuvo nada que envidiar al primer (y último) viaje del Titanic. El bautismo por todo lo alto del buque, que amadrinó la omnipresente Paz Vega, congregó a un buen número de personajes conocidos. Algunos, porque acaparan espacio en la prensa. Otros, porque sus cuentas corrientes tienen tantas cifras como su teléfono. Al primer grupo pertenecen una políglota Anne Igartiburu, que ejerció de maestra de ceremonias en castellano, catalán, italiano e inglés.»

«El lenguaje no sirve para revelar el pensamiento sino para ocultarlo. El lenguaje es cosa de dos. El problema es cuando se ponen de acuerdo las dos partes.»

«Nuestras propuestas:

- Ciudadanía Digital adquirida como un derecho desde el nacimiento, el acceso a la red debe ser libre para todos los ciudadanos italianos.
- Cobertura completa de banda ancha en la totalidad del territorio nacional.
- Nacionalización de la red telefónica mediante su recompra a precio de coste a Telecom Italia por parte del Estado y con el compromiso por parte del mismo Estado de ofrecer los mismos servicios a precios competitivos para cualquier operadora de telefonía.
- Introducción de repetidores WiMAX para el acceso móvil y extendido a Internet.
- Eliminación de la cuota de mantenimiento de líneas para la conexión a la red telefónica fija.
- Alineación inmediata de las tarifas telefónicas y de conexión a Internet con los estándares de Europa.»

«Los días 1 y 4 de mayo de 1890, jueves y domingo de una semana de indudable transcendencia histórica, la clase obrera europea reclamaba por primera vez de forma coordinada y pública una de sus más importantes reivindicaciones: la jornada legal máxima de ocho horas. En esos dias comenzaba, ante el temor de los sectores sociales más conservadores, una nueva etapa de la historia obrera contemporánea.»

«Beppe Grillo, que afirma que lleva 20 años haciendo política desde los escenarios, desde hace tres se ha lanzado al ruedo y ha contado con miles de simpatizantes que han seguido el discurso encendido en las principales plazas de Italia.»

«Si un estudiante escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1787 es probable que no obtenga un sobresaliente, aunque quizá tampoco un suspenso. Pero si escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1987, o —como parece que escribió una vez cierto estudiante— que lo que tuvo lugar en 1789 fue la toma de la Pastilla, entonces no necesita una calificación, sino en rigor un aviso de que no ha llegado a ponerse en condiciones de ser calificado en un examen de Historia.»

«El éxito de esta política, indiscutible, no debe ocultar los límites de la misma.»«Es un modelo que precede a toda reglamentación normativa, jurídica, institucional, incluso a las diversas características culturales. Un modelo de familia humana transversal a todas las civilizaciones.»

“Ha costado mucho dolor, pero el barco no se ha hundido.”

Ricardo Adalia Martín.

Nuestras humanidades #8: Me di la vuelta para no ver

«Ni los toros ni el resto de los animales tienen dos derechos fundamentales: el de la libertad y el de la vida»

«Los griegos no disponían de un término único para expresar lo que nosotros queremos decir con la palabra vida. Se servían de dos términos semántica y morfológicamente distintos: zoe, que expresaba el simple hecho de vivir común a todos los vivientes (animales, hombres o dioses) y bios, que significaba la forma o manera de vivir propia de un individuo o de un grupo. En las lenguas modernas, en que esta oposición desaparece gradualmente del léxico (donde es conservada, como en biología o zoología, ya no indica ninguna diferencia sustancial), un único término -cuya opacidad crece en medida proporcional a la sacralización de su referente- designa el desnudo presupuesto común que es siempre posible aislar en cualquiera de las innumerables formas de vida.
Con el término forma-de-vida entendemos, por el contrario, una vida que no puede separarse nunca de su forma, una vida en la que no es nunca posible aislar algo como una nuda vida. »

«“Solo hay cuerpos y lenguajes”. Alain Badiou, con esta sencilla sentencia, comienza a responder a su pregunta de “¿cuál es la ideología dominante hoy?” Después de esbozar un recorrido sobre la evidencia de que el cuerpo se ha convertido en una forma de la dominación del comercio y en una tendencia global del arte, llega a la conclusión de que “El ser humano, en el régimen de poder de la vida, es un animal un tanto triste, y debe se convencido de que la ley del cuerpo fija el secreto de su esperanza”. De esta manera, encuentra una equivalencia entre existencia, individuo y cuerpo, que solo puede ser validada a través de una visión positiva de la animalidad. Así, se ha conseguido que los derechos humanos sean la misma cosa que los derechos de la vida. Pero para que se iguale el valor de los cuerpos, sea cual sea la especie, es necesario un lenguaje que les valide. No se trata de cerrar la diversidad de lenguajes, sino de conferirles a todos una misma igualdad jurídica gracias a cualquier Ley. Esta es la ideología que Badiou identifica como el materialismo democrático.»

«Los animales no tienen derechos en el sentido estricto de la palabra, pues tampoco tienen ningún deber. El derecho es una cosa que los seres humanos nos concedemos, entendemos que uno tiene un deber y por lo tanto tiene un derecho correlativo de exigirlo. Un animal vive fuera del reino de las leyes, uno puede concederle derechos. Por ejemplo, una vaca que vive en mi finca, tiene derecho a estar allí porque es parte de mi derecho a tener vacas. Pero la vaca no tiene en sí misma derecho. Cuando se destroza una selva, el hecho es motivo de sanción porque viola mi derecho y el de mis hijos al oxígeno y a la belleza, pero no porque los árboles tengan derechos. Los animales son seres vivos con los que podemos tener una relación afectiva, aunque ellos no nos reconozcan afectivamente como nosotros a ellos. Un perro sabe quién es su dueño porque le da comida, pero un perro no ama a nadie. Se crea una sensibilidad que no es otra cosa que el deber de tratarlos para lo que sirven. Si uno lidiara una oveja, pues ello estaría mal, las ovejas no están hechas para eso. Tratar a un animal de una forma indebida es una indelicadeza. No olvidemos que hay personas muy malas que han tenido muy buenos sentimientos por los animales: las dos primeras leyes de protección a la naturaleza que incluían el derecho de los animales las hizo Hitler en Alemania. Fueron las primeras leyes ecológicas en Europa, y él mismo tenía su perro al que cuidaba y quería.»

«El diputado sostiene que “vivimos a espaldas de cómo tratamos a los animales”, sea en su comercialización, en investigación o en otros usos y que la diferencia es que en el caso de los toros, ese trato es “público”, visible.»

«El toro ha sido borrado de las capas de visibilidad pública con un código y una ley. El código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia, firmado por todas las cadenas de televisión gratuitas en 2005, propició que no se emitieran más corridas de toros en canales que no fueran de pago. El compromiso las obligaba a no emitir violencia explícita en horario infantil. Y ya se sabe: un espectáculo taurino solo puede celebrarse durante esa franja horaria. En 2010, el parlamento catalán aprobaba su Ley de Protección de los Animales para prohibir lo que se denomina comúnmente fiesta nacional. Después de la acción popular que la impulsó, el airado debate social que generó, y que una comisión de expertos no consiguiera aclarar nada, todo quedaba reducido a una cuestión política de patio de colegio; España versus Cataluña, tradición versus vanguardia, etc. Pero no lo olvidemos; Canarias ya había abolido en 1991 las corridas de toros y no tuvo la misma trascendencia mediática. Más allá de todo este cutre teatrillo, lo cierto es que tanto la Ley como el código toman partido por aquellos que no tienen voz o palabra. Bien sea porque otra Ley no reconoce a los niños la potestad para dirigir su destino hasta que cumplan los dieciocho años. O bien porque el toro carece de un lenguaje que pueda entrar en diálogo con el humano. Pero con esta toma de partido, tanto de la Ley como de esa ética encarnada en el código de autorregulación, se barre la visibilidad de una figura importante: la del torero.»

«Con lo visible estamos en el reino de lo que se manifiesta. Lo visual, por su parte, designaría más bien esta red irregular de acontecimientos-síntomas que alcanzan lo visible como tantas huellas o destellos, o “marcajes de enunciación”, como indicios de un trabajo, una memoria en proceso que en ningún sitio se ha descrito del todo, o inscrito en archivos, porque su “materia” significante fue, primero, la imagen. La cuestión reside ahora en saber cómo incluir, en el método histórico, esta eficacia –visual – de lo virtual

«Las imágenes vistas, registradas y luego olvidadas, regresan,
de otra forma»

«Cinco tripulantes de un crucero atracado en Santa Cruz de La Palma han muerto y otros tres han resultado heridos este mediodía cuando uno de los botes salvavidas cayó al mar mientras se realizaba un simulacro de salvamento.

Según informó el centro de emergencias 112, el bote cayó desde una altura de treinta metros con los ocho tripulantes y quedó volcado sobre la superficie del mar. Las causas aún se desconocen.»

«Aunque sea a cámara lenta o, si se prefiere, a velocidad de crucero, la legislación marítima se está modificando para que no pueda repetirse la tragedia del ‘Costa Concordia’ que hoy hace un año se cobró la vida de 32 pasajeros y tripulantes al naufragar frente a la isla italiana de Giglio.Tanto la Organización Marítima Internacional (OMI) como la Agencia Europea de Seguridad Marítima ultima normativas muy estrictas que exigirán, entre otras cuestiones, que todos los pasajeros efectúen simulacros de accidente antes o justo después de zarpar de cada puerto y no, como hasta ahora, en las 24 horas siguientes al embarque.

La falta de información adecuada sobre qué hacer en caso de siniestro fue, según los especialistas, un factor que agravó los efectos del naufragio. El margen de 24 horas era aprovechado por los capitanes para ahorrarse el trámite en demasiadas ocasiones, sobre todo en las llamadas rutas autobús (los cruceros que, como el ‘Costa Concordia’, tienen embarque y desembarque en distintos puertos). Algunos barcos llegaron a sustituir los simulacros por vídeos que se podían contemplar, a voluntad, en los camarotes.

El desbarajuste en que se convirtió la evacuación del barco capitaneado por Francesco Scchetino puso en evidencia que casi nadie sabía cuáles eran los puntos de reunión ni qué bote salvavidas le correspondían, justo lo que ahora pretende evitar la nueva legislación. Como ocurre con los aviones, la información se facilitará antes de zarpar o, como mucho, inmediatamente después, y se convocará a los pasajeros en los puntos de reunión que les correspondan indicándoles siempre los botes y salvavidas asignados.»

«La Plaza de la Concordia fue construida entre 1757 y 1779 bajo el nombre de Plaza de Luis XV. En el centro se encontraba una estatua ecuestre del rey para celebrar su mejora después de una grave enfermedad.

En 1792 la estatua es derribada y fundida y la plaza es rebautizada como la “Plaza de la Revolución”. Durante la Revolución Francesa se convirtió en un sangriento escenario debido a la instalación de la guillotina en la que fueron ejecutadas más de 1.200 personas. Algunos de los personajes más destacados entre los decapitados fueron Maria Antonieta, Luis XVI o Robespierre.

Con el final del régimen del terror, en 1795 la plaza fue rebautizada definitivamente como Plaza de la Concordia.»

«La Plaza de la Concordia adquirió su aspecto actual entre 1836 y 1840, cuando se colocó en el centro un enorme obelisco proveniente de Lúxor de más de 3.000 años de antigüedad donado por el virrey de Egipto.

Enmarcando el obelisco se encuentran dos fuentes monumentales de estructura romana, que presentan esculturas en las que se mezclan figuras humanas con animales marinos.»

«Ni los toros ni el resto de los animales tienen dos derechos fundamentales: el de la libertad y el de la vida»

«El famoso cuadro de Eugène Delacroix (1798-1863) «La libertad guiando al pueblo», que encarna el espíritu revolucionario francés, ha sido objeto de un acto de vandalismo por parte de una visitante en el Louvre de Lens, que hizo una inscripción en la pintura antes de ser arrestada.

Según ha anunciado el Louvre en un comunicado, poco antes de que anoche cerrara sus puertas la sede que el museo inauguró en Lens a principios de diciembre, una mujer de 28 años escribió en la parte inferior del cuadro la inscripción «AE911» con un rotulador. Según una fuente judicial, la joven, que fue «inmediatamente detenida por un agente de seguridad y otro visitante», permanece todavía arrestada.

La agresora no ha querido hacer ningún comentario sobre el significado de la inscripción, relacionada posiblemente con una hipotética teoría de la conspiración sobre los atentados del 11-S en Estados Unidos. La inscripción, «AE911», se refiere a la petición realizada a través de internet en la que «1768 arquitectos e ingenieros, además de 16.421 ciudadanos exigen el Congreso de EE.UU. una investigación independiente» de los atentados.»

«La obra está impregnada de movimiento no solo por los gestos dramáticos de los personajes, y por la composición en diagonales, sino porque los del primer plano avanzan sobre la quietud de los muertos que se encuentran en la base de la composición y todas las formas muestran ondulaciones que ponen de manifiesto la admiración del autor por Rubens. Por otra parte la luz lo refuerza, pues es una luz dramática y compleja, con zonas iluminadas y otras en penumbra, pero cuyo origen no se vislumbra. La figuras del primer plano aparecen iluminadas por un foco lateral, pero a su vez se recortan a contraluz sobre un fondo encendido, humeante y nuboso, que dota de más inquietud a la composición. No obstante, ese tenebrismo aludido no da como resultado figuras homogéneas en tonos de bronce –como en Caravaggio-, pues incorpora con gran maestría más fuerza y variedad cromática, como por ejemplo el azul de la bandera o de la camisa del personaje que postrado mira fijamente a la Libertad.»

Ricardo Adalia Martín.

Nuestras humanidades #7: Los fines del amor

Una catástrofe

probablemente no

es la primera estrofa

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de amor

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Una catástrofe

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«Querido GPP,

Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.

Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compensaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.

Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.

Por favor, no interfiramos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.

Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.

Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres.

A.E.»

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Ricardo Adalia Martín.

Enero, 2012 (o la apoteosis, del amor)

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«Creo que probablemente habría terminado en la cama con él si la nave no se hubiera chocado»

Ricardo Adalia Martín.

Esos encuentros con ellos (VIII)

Si yo pudiera ir tirando

Las penitas mías por los arroyuelos

Hasta el agua de los mares

Iban a llegar al cielo.

#

Mucho tengo que decirte

Pero me llamo silencio

Yo te lo digo callando

Pero se entera mi cuerpo.

#

Cualquier “diíta” menos “pensao”

A esta gitanita borde

Yo le voy a dar de “lao”.

En un sueño viniste a mi cama,

Parecía que tu suave brazo de almohada me sirvió

Parecía que me abrazabas, que sufrimos del amor y el desvelo

Parecía que…

Parecía que…

Parecía que te besé en los labios, los ojos, las mejillas y las manos

Y que logré, mi propósito.

#

Por amor tuyo

Si no me visitara tu imagen nocturna

Jamás podría conocer el sabor del sueño

Lo juro…

En el silencio (Miguel Poveda)

Flamenco, flamenco (Carlos Saura, 2010)

En un sueño viniste (Enrique Morente. Versión Los evangelistas)

Esos encuentros con ellos (VII)

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Imágenes:

- Baisers volés (François Truffaut, 1968)

- Holy motors (Leos Carax, 2012)

Notas a partir de Holy Motors (Leos Carax, 2012)

Con el fin de la Historia, la desaparición del tiempo global que regulaba, ordenaba y se mostraba como eficaz horizonte comparativo para el sujeto histórico. Ya es unánime: la Historia, entendida como una trama capaz de conferir una lógica al tiempo, ha sido criminalizada y despreciada en todos los órdenes de lo social y lo artístico. Puede continuar escribiéndose, pero el gesto será definido como reaccionario: ¿quién desea quedar atrapado en un relato que no haya sido escrito por el mismo? De facebook a Instagram, de los 140 caracteres a las galerías de imágenes ordenadas temporalmente, lo que viene después, es decir ahora, no son más que piruetas concéntricas alrededor de una infinitud de tiempos en los que se puede encontrar una subjetividad a la carta. No hay un tiempo que nos defina más allá del que se percibe como un eco lejano en cada transito entre cronotopos gracias a las abstracciones puras que regulan la vida: el dinero, las imágenes o los flujos de deseo. Todo correcto salvo por un pequeño detalle político: las subjetividades intercambiables se niegan a asumir que nos hemos convertido en aquello que odiaban con más fuerza las ideologías que prometieron un cambio, una revolución, mientras ayudaban a construir el sistema social justo y para todos que define nuestro tiempo. Entonces todo es nostalgia, drama, llanto perpetuo con el que se pretende trascender el vertiginoso cambio de tiempos y desplegar un gesto firme que vuelva a hacer Historia. Es la inútil épica de la derrota que trata de rescatar toda una generación (re)construyendo la ficción de una revolución desde su situación de burgueses, catedráticos de universidad, pensadores, escritores, críticos de cine, directores de revista o todas las cosas a la vez. A cada momento, con cada actualización de su muro de facebook, como un soniquete cansino, no cesan de recordarnos que la cosa está muy malita, el Capital tiene la culpa de todo y una revolución todavía es posible. Es el gesto de aquel que reniega de la Historia por su tradición tiránica, mientras pretende continuar haciendo historia, una nueva Historia, desde la narración intima desde su muro virtual.

Ante este panorama, la figura del actor debe ser considerada la figura más relevante de nuestro tiempo. Por una parte, vive atrapado en la eterna contradicción entre su ambivalente condición de persona y personaje. Por otra, con cada de sus acciones, con cada uno de los gestos integrados en una narración, consigue trascender a su contradicción constitutiva y hacer la Historia de la película: argumento y síntesis a lo largo de una pequeña porción de tiempo. En el final del siglo XX se intentó dar muerte al cine poniendo fin a su Historia y relegando a los actores a un papel secundario, como anacronismos incómodos, que nada tenían que hacer dentro de imágenes despojadas de los rasgos distintivos de lo ficcional. De Lisandro Alonso a Gus Van Sant, el siglo XXI arranco con presencias que deambulaban por unas imágenes alejadas de las maneras de ficción tradicionales. La conversación o la gestualidad corporal fueron sustituidas por un movimiento perpetuo, por itinerarios en fuga, por la idea del modelo bressoniano llevado a su propio límite. Ahora volvemos a la ficción. Como si la realidad y las imágenes estuvieran conectadas por un sistema de vasos comunicantes, las ficciones puestas en imágenes vuelven a estar llenas mientras la realidad se vacía poco a poco. El actor aparece entonces como un héroe que ha sido rescatado para desplegar el gesto heroico de la historia: traer una nueva esperanza.

Cuestiones a tener en cuenta: los actores han vuelto, pero han perdido la inocencia. Después de ser expulsados del paraíso, han regresado poniendo sus propias condiciones: solo van a interpretar lo que ya conocen. O bien las ficciones en las que ya actuaron, o aquellas que han visto y se han erigido como lugares comunes del arte de la dramatización. Oscar, en Holy Motors,  revisita algunos momentos emblemáticos de los films de Leos Carax, junto con algunas situaciones típicas de la representación del amor, el musical, el género de acción y la muerte. Ya ha estado en ellas, sabe lo que va a pasar y como debe moverse. Pero su reacción no siempre es la misma; su método está orientado a trascender la condición de personaje y alcanzar el amor que ha perdido como persona. Cada uno de sus papeles, incluso el más violento, es el intento desperado por encontrar las trazas de un amor perdido. Desea amar, pero se encuentra ante un amor que ya no está en todas partes, sino dividido. Por una parte, en las situaciones en las que Oscar entra para interpretar su papel. Por otra, en el propio movimiento que le conduce a ellas, sobre la figura de esa conductora que le lleva a sus misiones. Ella está enamorada de él, pero en el movimiento del amor no pueden compartir el mismo espacio. Dentro de la limusina, cada uno habita dos espacios bien diferenciados. Cuando detiene el movimiento en un lugar concreto, ella le espera en el vehículo. Su destino es trágico: la mujer conduce la historia de amor hacia lugares que no cesan de alimentar la propia imposibilidad del amor entre ambos.

La imposibilidad del amor en el mundo de la ficción. Es decir, en nuestro mundo, donde todo ha sido dispuesto para vivir es una constante sensación de deja vú. Volver al pasado nos hace sentir seguros. En él se pueden encontrar las coordenadas necesarias para construir el personaje en un mundo de mentira. Los gestos del actor ya no deben trazar una relación con el espacio puesto que ya está perfectamente construido. Sino deshacer la madeja de tiempo en los que se habita para encontrar cierto poso de verdad, de autenticidad que rompa con lo homogéneo, lo social, el bien común. El gesto del actor es, por tanto, un gesto puramente político. Porque la política y cada una de las ideologías supervivientes que regulan el espacio común de lo social, sobreviven alimentando el recuerdo perpetuo de un tiempo mítico donde las cosas estaban bien. La operación es sencilla: se coge ese pasado y se le coloca con un futuro posible. De este modo se construyen imágenes inalcanzables al mismo tiempo que una insuperable sensación de insatisfacción. Se puede pensar que la situación podrá recuperarse, pataleando, poniéndose constantemente en contra de lo inevitable para continuar alimentándolo y legitimándolo. O, por el contrario,  comenzar a pensar la situación desde la propia situación en movimiento, asumiendo la ingobernabilidad del propio movimiento. En ese punto todo es posible.

Todo en la vida es ficción, aunque nos hayan educado para comportarnos de un modo realista. El fracaso político de nuestro tiempo nace de este error; de conductas que piden lo justo, lo ecológico, lo equilibrado, lo igualitario. Es decir, lo posible. Ser políticos requiere imaginar lo imposible, actuar dentro de un marco de realidad construido por las ficciones políticas de otro tiempo. Rodear el congreso para que no produzcan más recortes, continuar protestando por la perdida de derechos con las viejas recetas sindicales de los sesenta, no hace más que alimentar el marco de ficción en el que se producen los sucesos del mundo. Los actores políticos actúan interpretando los mismos papeles que hace 50 años. Cada acción, cada gesto es tan predecible como lo que queda de la cinefilia: se sabe mucho antes de su paso por Cannes, como ha ocurrido con Holy Motors, cual será la película del año, a quien le gustará, quien estará en contra, e incluso que argumentaran ambas partes. Pero el actor, para ser considerado hoy como tal, no debe interpretar sus vidas pasadas, sino aquellas que desea ser. El pasado está por todas partes, pero la habilidad del actor contemporáneo nace de su capacidad para construir lo imposible imaginable.

La política que viene es una cuestión cinéfila. Todo un sistema se tambalea después de que el pueblo decidiera interpretar un papel imposible; el de nuevos ricos que vivían por encima de sus posibilidades económicas. Todo un sistema se normaliza cuando el mismo pueblo decide interpretar el papel de proletarios indignados y echar mano de viejas recetas como la protesta, la concentración o la huelga. Entre medias, la historia de una trama interrumpida, de un amor dividido que, pese a todo, continúa circulando.

Ricardo Adalia Martín.

Pensar (también) el dinero. Notas sobre ‘Cosmopolis’ y ’4:44 Last Day on Earth’

Para xxxxxx. Por lo que habrá quedado a medias.

UNO. El dinero se ha extendido a todos los confines del mundo, a toda expresión de la vida humana. Sin embargo, en cada una de las operaciones con las que ha conseguido su objetivo, ha ido perdiendo su valor propio, volviéndose, además, tan impersonal como su concepto: su equivalencia con cualquier cosa personal es, por tanto, problemática. Pero no en el sentido que ejemplificaba la prostitución y su imposible retribución, mostrando la absoluta desigualdad entre el dinero y la vida humana. Sino en la manera en que el mercado ha conseguido superar esta impotencia articulando sobre los cuerpos una nueva paridad entre lo inconmensurable de las producciones personales de lo humano y lo inconmensurable de esa vida humana. Lo más íntimo, aquello que, en teoría, no puede comprarse, es sistemáticamente anulado o inhibido negando el acceso a un afuera  – ni si quiera en el pensamiento – donde retraerse de un mundo regulado por el consumo y la información. De este modo, los cuerpos – entendidos como soporte material para la vida – contemplan atónitos como pierden su potencia y (paradójicamente) la capacidad de comprar aquello que les pertenece, con cada gesto desplegado en el presente.  Solo les queda aparecer, presentarse como valor y su concreción, como un poder adquisitivo que ya no tiene límites. Un fin-para-sí-mismos donde se solapan los signos de una riqueza con la propia riqueza. Esta situación de excepción es lo que ahora atribuye a la carne un carácter equivalente general.

DOS. El pensamiento desplegado por los discursos feministas de vanguardia y las corrientes cinematográficas (y críticas) más contemporáneas, se equivoca al otorgar, todavía hoy, una relevancia al cuerpo como lugar donde se producen los sucesos del mundo. Es tan cierto que los cuerpos son atravesados por corrientes ingobernables de deseos, afectos o información, como que necesitan el oxígeno terrestre para respirar. Pero, ¿quién podría sobrevivir sin caer en la locura prestando atención a cada inspiración o expiración de sus pulmones? El canon contemporáneo, sintomatizado perfectamente por los dos largometrajes del bueno de Steve McQueen, casi termina convenciéndonos de que el cuerpo es algo horrible,  a base de obviar sistemáticamente que la materia sensible – las imágenes – es un nutriente tan importante para un organismo como los alimentos que lo mantienen en pie cada día, o todos los polvos que necesita para redimir un pasado que se confunde con el deseo de desear. Entonces, siempre tendrá que colocar un cuerpo infame como motivo recurrente en el centro de la narración: un vacío sublime sobre el que continuar dando palos de ciego. Fassbender lo sabe; agonizando sobre una cama en Hunger (2008), o yendo de vagina en vagina en Shame (2011). Hambre y vergüenza de un cuerpo que se degrada a una velocidad mayor que el propio tiempo de la película porque rechaza todo tipo de relación con esa materia sensible que irremediablemente necesita. Los cuerpos se concebirán a si mismos como el paraíso que son, cuando asuman la asimetría temporal a la que se enfrentan: la degradación de lo físico cambia de tiempo constantemente, se acelera a cada instante, modificando la relación “clásica”, o considerada como “normal”, que mantenía con la propia temporalidad de la vida. La carne vale menos y mucho antes en, paradójicamente, una vida cada vez más longeva. No cabe la menor duda: el principal acontecimiento de este siglo XXI debería ser la superación de la carne. No obstante, era la última materia que debía ser superada.

TRES. Tina, en el arranque de 4:44 Last Day on Earth (Abel Ferrara, 2011), trabaja en un lienzo que descansa sobre suelo del loft donde vive con Cisco. Lo que en un principio son una serie de figuras simples de tonos blancos y negros, evoluciona hacia una abstracción de formas en la que estallan los colores. Finalmente, todo deviene en una capa en la que prevalece el negro,  sobre la que dibuja la figura de un dragón azul.  Más allá de las connotaciones simbólicas que puedan encontrarse, esta evolución pictórica debe entenderse como la intimidad que un cuerpo mantiene con las imágenes con que se relaciona: afección pura, o la manera en que va siendo golpeada por los acontecimientos que suceden durante esas últimas 14 horas y 44 minutos de su vida y del mundo. El tiempo que resta brotando de todas las pantallas que pueblan el espacio que habita. Imágenes televisivas y e-imágenes que se encarnan sobre la imagen-materia de un lienzo. Transito inverso en lo que ha sido evolución “natural” de la Imagen, Pero falta la imagen del cine que contiene a todas las imágenes al mismo tiempo. Su ausencia se manifiesta en cuanto se deja ver como presencia cuando todo ha desaparecido. Un poco después de las 4:44 de ese día, cuando Tina y Cisco yacen sobre el lienzo y todas las imágenes de su vida comienzan a desfilar ante ellos.  En esas imágenes quedan escasos rastros de la infancia o de momentos preteriros de felicidad. Casi todas corresponden a lo que han visto durante esas 14 horas y 44 minutos: imágenes sin historia, pura información que, incluso, ha perdido su capacidad comunicativa. Son el límite entre la vida y la muerte, entre dos cuerpos que se declaran amor eterno mientras comienzan a desaparecer en un fundido de color blanco.

CUATRO. En su completo análisis sobre Cosmopolis (David Cronenberg, 2012),  Horacio Muñoz Fernández estudia la manera en que se pone en relación el dinero con las pinturas de Pollock y Rothko. Muy acertadamente, señala que «El dinero se ha vuelto algo abstracto. Sin límites humanos. Descentralizado. Un flujo informe en el que es imposible diferenciar nada. Como un cuadro de Pollock.» Esta reflexión se vincula intrínsecamente con un momento del film en que Eric Packer escucha atentamente a su “jefa de teoría”: «El dinero ha perdido su cualidad narrativa, como la pintura en su momento. El dinero se habla a sí mismo. El brillo de las pantallas es el brillo del cibercapital. Tan radiante y seductor.” Sin embargo, la conversación no debería sonar novedosa: la yuxtaposición del capital financiero y el productivo (sostenido por lo cultural y sus diferentes formas artísticas) viene activando, desde la crisis del dólar de 1973, la circulación de sus flujos alrededor del planeta como una abstracción y virtualización de los valores. Pero se muestra sumamente importante cuando la limusina atraviesa una protesta ciudadana en la que se pide que el dinero sea sustituido por ratas. Como si se tratara de una performance, los manifestantes pasean una gran rata entre los disturbios que están provocando. La consiga está clara; la divisa financiera debe tener un cuerpo nuevo, animal, en un presente que ha sido retirado por los mercados para dejar paso a un futuro insistente y perpetuo. Canalizados por lo artístico bajo un mismo impulso, es ahí donde convergen las razones políticas de la izquierda más radical y del capital: «Destruye el pasado, crea el futuro». ¿Cómo escapar entonces a este diabólico baile entre amantes cada vez más enamorados?

CINCO. Heidegger sostenía que el animal tiene en común con el hombre la posibilidad de morir después de haber nacido. Pero hacía una diferenciación importante en cuanto a la condición de finitud de ambos. Al animal le negaba la muerte y la presentaba como propiedad única del hombre alrededor del conocido concepto de ser-para-la-muerte. El animal no muere porque el final de su vida no corresponde con el final de un camino donde termina encontrando un sentido a esa vida. El animal solo deja de vivir, sin más.

SEIS. Packer atraviesa la ciudad de extremo a extremo para cortarse el pelo, pero apenas tiene contacto con ella. Dentro de su limusina recibe visitas, mantiene conversaciones interesantes, y mira distanciadamente hacia todo el lento presente que discurre al otro lado de las ventanillas, gracias al enorme atasco en que se haya sumida la gran urbe. Cuando sale de ella, los encargados de seguridad impiden todo contacto o roce con cualquiera de los ciudadanos anónimos con los que se cruza. Pero en la oscuridad de la noche fallan, poco antes de entrar a esa peluquería a la que ha constado tanto llegar. Un activista (al que da vida Mathieu Amalric) consigue agredirle dulcemente con una tarta. Por primera vez siente un pequeño dolor dentro de una vida inhibida de cualquier tipo de amenaza. El film se quiebra a partir de esa performance política: Packer libera toda la violencia que acumula y sufre silenciosamente. Se queda solo en un recorrido que le lleva hasta el apartamento de un antiguo empleado. Ha dejado aparcada la limusina, ha dejado de vivir por donde los demás pasan. La sensación de ausencia ha sido liberada del dispositivo que le conducía, atrapándole en una perspectiva de estar sin haber estado nunca ahí.

SIETE. El fin de los tiempos en 4:44 Last Day on Earth es narrado por los informativos televisivos y pensado desde una curiosa dicotomía de discursos. Por un lado los ecologistas, encarnados en la figura de Al Gore, empeñados en situar eternamente la catástrofe en un futuro, apoyándose en la destrucción de la Tierra como concepto sublime. Por otro los espirituales, corporizados en diferentes Lamas, que se dedican a reflexionar sobre el dinero o las imágenes que se instalan en los cuerpos. Mientras tanto, Cisco se acerca a las pantallas de sus televisores con una mirada extrañada, intentando entablar un dialogo imposible con las imágenes y los interlocutores que aparecen en ellas. Mientras tanto, Tina continúa pintando y cambiándose de vestido compulsivamente.

OCHO. Para Deleuze, la serpiente era el animal más representativo de las sociedades de control: flexible, ondulante, hipnótica, mutante, sus movimientos se desdoblan en paradojas y confunden a aquel que intenta aprehenderlos.

NUEVE. Unas imágenes de una secuencia cualquiera de 4:44 Last Day on Earth: la cámara serpentea por diferentes espacios mientras aparece atravesada por las palabras que provienen de una pantalla televisiva.

DIEZ.  Miro mi teléfono móvil y me encuentro con esta cita olvidada en una aplicación que simula un cuaderno de notas: «Ya no hay lenguaje para la experiencia común. Y no se comparten riquezas sino se comparte un lenguaje».

ONCE. Hace tiempo, sobre Film Socialisme (Jean-Luc Godard, 2010), partiendo de Alain Badiou: «“Solo hay cuerpos y lenguajes”, afirmación sintética con la que responde a su propia pregunta: “¿Cuál es la ideología dominante hoy?” El axioma recoge la esencia de lo que él llama materialismo democrático: un estado político donde los cuerpos han asumido su finitud exponiéndose al placer mientras se  alimentan de los lenguajes que generan los objetos que consumen. La satisfacción ya no reside en lo que se posee, sino en reconocerse en ese lenguaje que mantiene a los cuerpos unidos a la vez que insatisfechos. Para que la pragmática de los deseos funcione se debe validar la ecuación (hablamos nuevamente de matemáticas) “existencia = individuo = cuerpo”, absorbiendo a la humanidad dentro de una visión positiva de la animalidad. De esta manera los derechos humanos son la misma cosa que los derechos de la vida. Además, este materialismo democrático, reconociendo una pluralidad de lenguajes, presupone su igualdad jurídica. Por lo tanto la operación culmina en la identificación del animal humano con la diversidad de sus subespecies y los derechos democráticos inherentes a esta diversidad. Hasta este momento hablamos de biopolítica y minoritarismo.»

DOCE. Packer habla con innumerables personas durante todo del metraje de Cosmopolis, aunque realmente quiere hacerlo con su mujer. La encuentra fortuitamente y no cesa de iniciar conversaciones de las que ella reniega. Son jóvenes, se han casado hace pocas semanas, pero sus vidas no han cambiado nada en su tránsito desde la soltería. Cada uno vive por su cuenta,  no comparten nada más que el vínculo impuesto por una ley. Tampoco hacen el amor. Y todo esto es importante para él: sustituye lo que le falta por relaciones sexuales con diferentes mujeres con las que mantiene diálogos con cierta profundidad intelectual. Pero, ¿habla para follar o folla para hablar? Se trata de lo mismo: para que cada acto cobre sentido por separado, tienen que conformar un vínculo común jugando con las distancias de los cuerpos. ¿Se podría afirmar que es esto el amor?

TRECE. Los rostros de Tina y Cisco se acercan íntima y cálidamente, como si acabaran de hacer el amor. Como si todavía estuvieran sumergidos dentro del dulce y residual placer postcoital.  Practicaron sexo oral por la mañana, echaron un polvo de reconciliación por la tarde, y por la noche se acurrucan para vivir en comunión el fin de los tiempos que ya ha llegado. Amor en el tiempo,  que termina sustanciándose en la promesa de lo eterno.

CATORCE. El tiempo del después: los últimos minutos del amor.

CUARENTA Y CUATRO. Palabras cazadas al vuelo de algunas canciones de Napoleón Solo y Manos de topo, después de la salida de la luna.

#

¿Qué va a pasar mañana, si el mundo no se acaba?

Nunca me olvidaría, de este fin de semana

El tiempo en estos días, el tiempo que se acaba

Detiene el ritmo y habla, y dice cosas sobre ti.

#

Escapar con el anticiclón, y volver con la boca roja

Escapar con el apagón, y volver pelirroja

Escapar sin decir adiós…

¿Cómo aparentar tranquilidad si nunca más te veré desnuda?

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Ricardo Adalia Martín.


Juventud en marcha

Publicación de escritura y reflexión cinematográfica puesta en marcha en febrero de 2009.

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