El otro y la otra

El otro (Ariel Rotter, 2007) y La mujer rubia (Lucrecia Martel, 2008) parten de la ruina en que se encuentran la modernidad europea por su uso indiscriminado como parapeto en la fabricación de cine comercializado como de autor.  Este desgate por uso la ha dejado sintetizada en dos formas conceptuales claramente definidas. Los desechos de la nouvelle vague francesa, y lo que ha quedado de la obra de Michelangelo Antonioni. Esta segunda línea es la que han seguido de forma inconsciente estas dos películas, retomando la figura del personaje en conflicto existencial para recubrirle con los  signos y acabados formales fácilmente reconocibles de esa modernidad.

080911_lamujerrubia

Juan y Vero, “El otro” y la otra, verán alteradas sus vidas por el cruce fortuito de un “otro” en sus rutinarias vidas. Un otro muerto, que propicia el nacimiento de una aventura que les llevará a tomar una posición de distancia sobre su realidad cotidiana. Juan de forma física, y Vero de forma psicológica. Ambos vivirán en esa distancia durante todo el metraje de la película, para ser devueltos al punto en que dejaron en suspenso sus vidas en el fotograma final.

Este gesto es hacia el que apuntaba el calificativo inconsciente unas líneas más arriba. Un gesto que parece utilizar y respetar la ruina,  utilizándola y dejándola en el mismo sitio como si no hubiera pasado nada por ella. Un gesto peligroso porque deja entrever la construcción de un nuevo cliché cinematográfico basado en invertir el sentido de la modernidad en su concepto de vanguardia y experimentación, para utilizarlo como lugar común acomodaticio para el ojo. Un gesto que recoge lo ya hecho, para construir sobre él y con él, una aventura fugaz que se desintegra al final de la circularidad narrativa propuesta.

01

El desdoblamiento en ese otro que proponen las dos películas trata de hacer olvidar a uno mismo, resucitando nuestros muertos para ponernos en su lugar por un momento y volverles a dejar como estaban. O sea, una profanación insatisfecha que contiene en el trasfondo de la propuesta un cierto delirio. No querer profanar por completo la imagen para hacerla presente y actualizarla, desvela dos cuestiones a tener en cuenta en un futuro inmediato.

La primera, el aceptar como valida la imagen de la modernidad. En sus dos acepciones. La imagen propia, la forma, y la imagen como lo que ha quedado físicamente de esa modernidad. Ambas películas trabajan sobre la segunda acepción de la imagen envolviendola con su imagen (forma) original para crear una especie de coraza que justifique su no-profanación. Y es que ambas simulan esa profanación, ya que ambos personajes se desdoblan creando un problema existencial a partir de la simulación de sus vidas. Esta simulación es el parapeto donde se fusionan las dos imágenes, para evitar esa profanación (que creen innecesaria) y suspender el devenir de lo que ha quedado de esa modernidad en un lugar común utilizable infinitamente sin que se produzca un desgate por uso.

La segunda es lo que concierne al otro de detrás de la pantalla. Al espectador de estas películas se le presenta un eco de lo que ya sabe para despertar en el un deseo de una aventura controlada. Como una montaña rusa de parque de atracciones. Saliendo y regresando al mismo punto, para  vivir entre medias una experiencia perfectamente delimitada. De esta manera se puede tener un espectador que viaje de parque a parque de atracciones, buscando emociones parecidas dentro de unos limites. Un espectador que contento con lo que ya ha visto y disfrutado, se le acomoda el ojo en un punto que pueda seguir disfrutando de forma segura y controlada, para  mantener en un buen margen de beneficios el negocio del cine de fabricación autoral.

Un doble peligro el que tenemos a la vista. Autores y espectadores que quieren seguir siendo lo mismo en el curso del tiempo. Un acople de acomodos que quiere construir una finitud a un arte que está empezando a nacer. Puro delirio, el no querer profanar una imagen que necesita una desacralización para poder comenzar la verdadera aventura de la posmodernidad.

Ventura

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s