Desde el cine de los hermanos Dardenne. La culpa y la nada.

La culpabilidad es un síntoma de cohesión social. Las religiones, las ideologías y las modas son mecanismos que nos vertebran en lo común. Toda cultura lo es. Hay razones legítimas para ello y también hay grados de vinculación abusivos y  aniquiladores de la vitalidad individual.

Algunas películas de los Dardenne arrancan con nuestros protagonistas manteniendo una relación fuerte. Son Bruno y Sonia, Roger e Igor, Lorna y Sokol en  La Promesa, L’enfant y El silencio de Lorna. En todas se quiebra el vínculo porque uno de ellos ha de tomar una posición moral que lo enfrenta al otro. En otros de sus filmes hay dos personas que  se encuentran y que tienen algo que arreglar. Es Rosetta con Riquet, Oliver y Francis, Lorna y Claudy.  Desarrollan sentimientos enfrentados, se deben cosas, se necesitan, se reprochan.

Muchos de sus filmes terminan con la exteriorización de una emoción: Rosetta termina cuando ella se derrumba y llora. Oliver y Francis también lo hacen en Le fils. Bruno llora ante Sonia al final de L’enfant. Igor no llora pero confiesa. Lorna no llora pero se expresa.

Una primera lectura en torno a  los conflictos que se desenvuelven en estas películas me pedía palabras como culpa, perdón, remordimiento, resentimiento, expiación, penitencia. Busqué en los diccionarios la palabra culpa y encontré su descripción jurídica: la culpa es  la falta que da motivos para exigir responsabilidad.

Somos en los otros y por eso, de alguna manera, pero no como algunos quieren imponer, necesitamos de los otros. Los queremos para querer(nos), los pensamos para poder pensar(nos) y los miramos para poder mirarnos. Culpa es vínculo. Ya lo dije al principio de este texto. Culpa es también aquello que me ata a ti. Culpa es aquello que sólo puedo resolver contigo o por ti. Quizás no hoy, ni en tu presencia, pero sí en tu ausencia, mañana, en diferido y desde nuestras diferencias. Perdón no es sólo tu comprensión de  mis razones. No es un “apto” ganado por mis remordimientos ni por mis penitencias.  Perdón es el amor que sale a flote desde la incomprensión también. El perdón es irracional. Si la culpa es memoria, el perdón es olvido. Perdonamos porque sufrimos, porque  reconocemos no  ser del todo dueños de nuestras vidas. Tu perdón no me anula. Está la culpa y están mis razones. Y también mis sinrazones.

¿Que por qué lloran nuestros personajes? Lloran de arrepentimiento, lloran la culpa. Pero también lloran el  sinsentido. No hay sentido. No lo encuentran. Pero es que estar es crear sentido.

Hablamos de nihilismo cuando el ambiente es negación, cuando fallan y se rechazan las referencias tradicionales, los ideales y los valores,  cuando prima la desorientación. El cuestionamiento  de las referencias a mí me parece harto constructivo, energético y positivo, pero la desorientación y la carencia de estímulos solidarios es también un peligro social. Nuestros personajes –activos,  inconscientes e intensos- viven en situaciones límite, bordeando la franja que separa lo moral y lo inmoral, el egoísmo y el respeto, la dignidad o la victoria.

Nihil es el pensamiento obsesionado con la nada. Nada es lo que crece en el útero de Lorna. La nada que Claudy sublima en la droga. La nada por la que Bruno se entrega a la policía. La nada que estalla en la cabeza de Francis. La nada que Oliver busca en la cama del chico. La nada por la que Igor se abraza a Assita. La nada por la que Lorna se abraza al abortista.  Abrazan lo que no controlan, el vértigo, la fuga, la pérdida. La nada no sólo es vacío. También es completud.

##Post Scriptum: Entre la culpa y la nada, el Amor.

No trabajé este texto a partir de ningún fotograma. No me puse a buscar imágenes hasta terminarlo. Esta acción supuso una nueva revelación. Seleccionaba  fotogramas de dos que no significaban mucho más que eso: una relación entre dos. Había hablado de falta (error y carencia) y de existencia. Había hablado de la identidad que se encarna en el reconocimiento de otro. Hablaba de culpa y de nada. Estaba hablando de Amor y a punto he estado de terminar el texto sin acertar a nombrarlo.

Raquel Castro.

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2 comentarios en “Desde el cine de los hermanos Dardenne. La culpa y la nada.

  1. Bello y preciso, sabio y profundo, gracias por este texto Raquel ¿No es el intento de gestionar culpa y perdón, memoria y olvido lo que nos reduce a una lucha inhumana por la identidad, a la imposibilidad del amor y al triunfo de lo celos? ¿No es la urgencia de zafarse de esa nada la que obliga a esa necesidad de olvidar que es también el signo de la culpa?
    Un saludo y enorabuena,
    José Miguel

  2. Jose Miguel

    Te agradezco tu lectura. Había algo que no entendía de tu comentario. La lucha por la identidad imposibilita el amor… La identidad es peligrosa pero en algún grado necesaria, pensaba yo. Tras leer tu texto https://juventudenmarcha.wordpress.com/2010/01/21/godard-ante-el-espejo-pequeno-elogio-de-“elogio-del-amor”/
    me pregunto si lo que tú planteabas es que la identificación del amor y del amado con uno mismo imposibilita el amor; precisamente porque el amor existe en ese espacio insalvable que media entre uno y otro.

    Un saludo

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