Los (árboles) ilusos

Todas las historias de la humanidad son historias de colonización: la base del mundo son los pueblos y estos, para llegar a constituirse como tales, han necesitado de un espacio en el que habitar. Pese a lo que tiene de inherente a la condición humana, esta palabra hoy en día sigue teniendo una connotación negativa. Cuando la escuchamos, inmediatamente la entendemos como la forma de dominación de un país o territorio por parte de otro, de manera violenta o por lo menos poco pacífica. Desde la Edad Antigua a la Contemporánea, de América a Asia, son miles los ejemplos que podríamos poner sobre esta acepción de la palabra. Sin embargo, no debemos olvidar que también dispone de otra un poco más amable, propia de la biogeografía, que hace referencia a la preocupación por las formas de distribución de las especies en un espacio y la relación que mantienen con su ambiente y los seres vivos que las rodean. LEJOS DEL MIEDO. TRANSIT: CINE Y OTROS DESVIOS.

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