Nuestras humanidades #10: la falta

falta.

(Del lat. vulg. fallĭta).

1. f. Carencia o privación de algo.

2. f. Defecto o privación de algo necesario o útil. Falta de medios, de lluvias.

3. f. Quebrantamiento de una obligación.

4. f. Ausencia de una persona del sitio en que debía estar.

5. f. Nota con que se hace constar esa ausencia.

6. f. Ausencia de una persona, por fallecimiento u otras causas.

7. f. Supresión de la regla o menstruo en la mujer, principalmente durante el embarazo.

8. f. Error de cualquier naturaleza que se halla en una manifestación oral o escrita.

9. f. Defecto que posee alguien o que se le achaca.

10. f. En algunos deportes, caída o golpe de la pelota fuera de los límites señalados.

11. f. Defecto de la moneda en cuanto al peso que por la ley debía tener.

12. f. Transgresión de las normas de un juego o deporte, sancionada por su reglamento.

13. f. Infracción de las reglas de un deporte.

14. f. Der. Infracción voluntaria o culposa de una norma, que puede ser castigada bien penal o administrativamente, bien por el empresario en las relaciones laborales.

Un par de apuntes sobre ‘Nana’ (Valérie Massadian, 2011)

1. Aprender y crecer son procesos de pérdida: a medida que recorremos la infancia, desaparece la visión pura, simple e imposible del mundo. Entonces surge la necesidad de cubrirse de historias, fabulas o leyendas para disimular la herida que va abriéndose lentamente entre lo que somos y lo que fuimos.  La sutura, como puede imaginarse, únicamente puede ser lingüística. Y solamente logrará afianzarse cuando la infancia desnuda de paso al sujeto del lenguaje. En el lenguaje se encontrará una experiencia que se tornará verdad, a diferencia del estado anterior, donde todo es percepción pura: algo parecido a la mirada de un animal. De esta manera, infancia y lenguaje aparecen íntimamente ligados, «remitiéndose mutuamente en un círculo donde la infancia es el origen del lenguaje y el lenguaje el origen de la infancia», en palabras de Giorgio Agamben. En esta circunstancia relacional reside la importancia que el cine ha dado a la infancia, entendida como referencia a la que no se cesa de acudir una y otra vez para encontrar el sentido a vidas perdidas y trayectorias a la deriva. En ella se guarda el misterio de la autenticidad, del lugar desde donde pueden construirse las coordenadas que consigan orientar el movimiento dentro del mundo. Es bien sabido: Rosebud o la vuelta a casa como arquetipos de todas las metáforas que el cine ha utilizado para identificar ese transito.

Con su primer largometraje, Valerie Massadian se propone atrapar este momento fundacional – sin caer en su mitificación –  siguiendo el proceso de pérdida descrito por Nana, una niña de 5 años que se queda sola en una casa en medio del bosque. En el arranque del filme aparece en el hogar de su abuelo. Con él comparte un mundo sensible mediante el cual es capaz de ver la zona agrícola y rural en la que habita. Después, su madre decide trasladarse con ella a ese lugar en medio del bosque donde pasará buena parte del metraje en soledad. Juegan, ríen y comparten la vida cotidiana hasta que un día desaparece sin que sepamos el motivo. Nadie sabe que la ha pasado. Como tampoco por qué la figura paterna está siempre ausente. ¿Qué hacer entonces cuando apenas puede valerse por si sola? Imitar la vida que compartió con su madre,  los rituales diarios que aseguran su supervivencia. Pero también verbalizar la experiencia con ayuda de unos cuentos y un conejo muerto que se encuentra en el bosque. Este bosque ya no se presenta como una sublimación, como el lugar mágico que trataba de presentar el abuelo. El bosque es un espacio como otro cualquiera: algo así como ese paisaje que protagoniza las dos primeras películas de Lisandro Alonso. Un paisaje que solo cobra sentido en la repetición ritual de los gestos que evocan una figura ausente.

2. José Luis Pardo: «Hay historia porque los hombres salen de casa, fundamentalmente para ir a la guerra, aunque luego a eso se le llame también ir a la escuela, ir al trabajo, etc. El niño que consiguiese no abandonar su hogar –cosa que yo, lamentablemente, no conseguí– no haría historia alguna, pero sería feliz. Su felicidad le parecería a todo el mundo –y los freudianos no serían más que una vocecilla en ese inmenso coro– injusta, irresponsable, inmadura, insolente, etc. Pero como ninguna de las voces de ese inmenso coro está en condiciones de aportar siquiera la menor prueba a favor de que el niño tenga que salir de casa para hacer historia o aún el menor argumento que ligeramente pueda sugerir que es preferible hacer historia que no hacerla, todas esas voces pueden irse al cuerno y dejar al niño en paz»

Nana construye su particular historia en compañía del conejo muerto que ha encontrado. Le narra una fábula que no puede trascenderse a si misma, que no consigue conferir el sentido de una historia a todas las historias que son sugeridas por las imágenes. Historias que, además, ni tan siquiera son capaces de edificarse como jirones aunque las imaginamos constantemente gracias a todas las que nos han contado innumerables veces en todas ficciones de las que alimentan nuestras vidas. La historia de Nana está sostenida por unas palabras que ya no unen; no confieren un sentido a lo que ve, sino que disocian cada uno de los mundos sensibles a los que han tratado de introducirla tanto su abuelo como su madre. Sus palabras narran lo que va haciendo para sobrevivir en soledad y se constituyen como un lenguaje que es capaz de poner en relación un modo de decir, de ver y de sentir, con un modo de hacer. Nana habla para pasar a la acción, para poner en marcha su vida. Esta infancia es la que buscan desesperadamente los adultos cuando descubren que jamás podrán volver a casa.

Ricardo Adalia Martín.

Nuestras humanidades #9: El que partió de Génova

«Hoy les volveré a contar la historia de un cambio.»

«Lo vean o no, es inquietante que la esperanza de buena parte de los sufridos ciudadanos del sur de Europa se esté aferrando cada día más a la incertidumbre. Que sea preferible la incertidumbre que pueda provocar un nuevo tipo de movimientos políticos antes que la certeza de sufrimiento que plantea la Unión.»

«No es Europa lo que nos falta. Tenemos Europa. Mucha. Nunca habíamos tenido tanta en nuestra historia. Pensamos como europeos, sobre todo fuera de Europa, y nuestras identidades regionales o nacionales no niegan la identidad europea, ni se niegan entre ellas, sino que se refuerzan. Europa es un éxito descomunal, insólito en nuestra historia violenta. La idea de que nunca más habrá guerra entre nosotros está anclada profundamente en nuestras sociedades. También es un éxito económico.»

«El cómico genovés ha dado un giro a la escena política italiana después de años de crítica humorística al sistema.»

«Beppe Grillo nació en Génova, esto ya debería ser una pista sobre su carácter. Los genoveses son los catalanes de Italia, es decir, comparten el estereotipo de ser avaros.»

«Adoptando el más puro estilo hollywoodiense,- que para eso la compañía pertenece ya a un rico americano-, los italianos de Costa Cruceros no tiraron por la borda ni un solo detalle; muy al contrario, consiguieron llenar el casco de su recién inaugurado trasatlántico de lujo con lo más lustroso de la sociedad catalana, alcalde incluido, y mitad del famoseo con pedigrí de Madrid.»

«Hay un monumento gigantesco en Barcelona que ensalza el exclusivismo del poder. Es el de Colón con el dedo tendido. Puesto allí, en lo más alto, al final de la Rambla, en el mismo sitio en que anidaba el Buitre Buitaker de Gallardo, Borrallo y Mediavilla, con sus gafas negras y su chapa de Fuerza Nueva. Su dedo, que no señala a América (habría que estar borracho para echarse a nadar rumbo a la tumba de Grant en esa dirección) ni señala a ningún lugar en concreto. Lo que hace ese dedo es el gesto tan castizo de la expulsión: largaos de aquí.»

«Barcelona se iba alejando. Maria, con sus tres años y su ilusión, me preguntó: “Papá, ¿cuándo vamos a subir al barco?” Tuve que llevarla a las cubiertas superiores y enseñarle que había mar por todos lados, porque no creía que aquello flotase. Ella quería salir del hotel para navegar. La llevé a popa, le enseñé la estela que el crucero dejaba y la ciudad que se alejaba. No sé si la convencí.»

«Todas las maravillas de algunos de los lugares más bellos de Italia pueden encontrarse aquí. Costa Magica está dedicado a los lugares mágicos de Italia, un viaje fantástico a las ciudades más famosas y encantadoras, acompañado por las obras de arte de la prestigiosa Academia de Brera.»

«En Génova estaban presente varios grupos con intención de realizar acciones al estilo del bloque negro. Hay que destacar que aunque el uso periodístico tienda a identificar este termino con cualquier manifestante violento, sus partidarios lo usan para definir una estrategia más concreta, que podría resumirse como: El uso de la violencia contra objetos, no contra personas»«en poco tiempo se extenderá a una multitud de otros objetos, desde los electrodomésticos a los automóviles, las señales de tráfico, la ropa, los complementos de moda, los edificios, los envases… Las cosas, en un futuro ya muy próximo, serán capaces de comunicarse tanto entre ellas como con nosotros, dando lugar a una nueva era de la sociedad de la información.»

«La polifacética modelo checa Eva Herzigova, todo un icono de la moda, ha ejercido de madrina del Costa Concordia, el barco más suntuoso del grupo italiano Costa Cruceros. La top model, guapísima, llegó al evento en un barco engalanado y fue recibida por el consejero delegado de la compañía, Pier Luigi Foschi. En ese momento comenzó el ritual tradicional de la botadura, que culminó con el acto de estrellar una botella de champán contra el casco para desearle suerte en sus travesías, acto seguido el barco fue iluminado en tonos blancos plateados e irisados. El fin de la fiesta lo puso un show en directo dirigido por Valerio Festi y un desfile de moda organizado por el diseñador Gattinoni.»

«Los grandes acontecimientos y personajes históricos se repiten dos veces: una vez como tragedia, la otra como farsa.»

«La botadura del enorme barco Costa Mágica , el sábado por la noche en el puerto de Barcelona, no tuvo nada que envidiar al primer (y último) viaje del Titanic. El bautismo por todo lo alto del buque, que amadrinó la omnipresente Paz Vega, congregó a un buen número de personajes conocidos. Algunos, porque acaparan espacio en la prensa. Otros, porque sus cuentas corrientes tienen tantas cifras como su teléfono. Al primer grupo pertenecen una políglota Anne Igartiburu, que ejerció de maestra de ceremonias en castellano, catalán, italiano e inglés.»

«El lenguaje no sirve para revelar el pensamiento sino para ocultarlo. El lenguaje es cosa de dos. El problema es cuando se ponen de acuerdo las dos partes.»

«Nuestras propuestas:

- Ciudadanía Digital adquirida como un derecho desde el nacimiento, el acceso a la red debe ser libre para todos los ciudadanos italianos.
- Cobertura completa de banda ancha en la totalidad del territorio nacional.
- Nacionalización de la red telefónica mediante su recompra a precio de coste a Telecom Italia por parte del Estado y con el compromiso por parte del mismo Estado de ofrecer los mismos servicios a precios competitivos para cualquier operadora de telefonía.
- Introducción de repetidores WiMAX para el acceso móvil y extendido a Internet.
- Eliminación de la cuota de mantenimiento de líneas para la conexión a la red telefónica fija.
- Alineación inmediata de las tarifas telefónicas y de conexión a Internet con los estándares de Europa.»

«Los días 1 y 4 de mayo de 1890, jueves y domingo de una semana de indudable transcendencia histórica, la clase obrera europea reclamaba por primera vez de forma coordinada y pública una de sus más importantes reivindicaciones: la jornada legal máxima de ocho horas. En esos dias comenzaba, ante el temor de los sectores sociales más conservadores, una nueva etapa de la historia obrera contemporánea.»

«Beppe Grillo, que afirma que lleva 20 años haciendo política desde los escenarios, desde hace tres se ha lanzado al ruedo y ha contado con miles de simpatizantes que han seguido el discurso encendido en las principales plazas de Italia.»

«Si un estudiante escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1787 es probable que no obtenga un sobresaliente, aunque quizá tampoco un suspenso. Pero si escribe que la toma de la Bastilla tuvo lugar en 1987, o —como parece que escribió una vez cierto estudiante— que lo que tuvo lugar en 1789 fue la toma de la Pastilla, entonces no necesita una calificación, sino en rigor un aviso de que no ha llegado a ponerse en condiciones de ser calificado en un examen de Historia.»

«El éxito de esta política, indiscutible, no debe ocultar los límites de la misma.»«Es un modelo que precede a toda reglamentación normativa, jurídica, institucional, incluso a las diversas características culturales. Un modelo de familia humana transversal a todas las civilizaciones.»

“Ha costado mucho dolor, pero el barco no se ha hundido.”

Ricardo Adalia Martín.

Nuestras humanidades #8: Me di la vuelta para no ver

«Ni los toros ni el resto de los animales tienen dos derechos fundamentales: el de la libertad y el de la vida»

«Los griegos no disponían de un término único para expresar lo que nosotros queremos decir con la palabra vida. Se servían de dos términos semántica y morfológicamente distintos: zoe, que expresaba el simple hecho de vivir común a todos los vivientes (animales, hombres o dioses) y bios, que significaba la forma o manera de vivir propia de un individuo o de un grupo. En las lenguas modernas, en que esta oposición desaparece gradualmente del léxico (donde es conservada, como en biología o zoología, ya no indica ninguna diferencia sustancial), un único término -cuya opacidad crece en medida proporcional a la sacralización de su referente- designa el desnudo presupuesto común que es siempre posible aislar en cualquiera de las innumerables formas de vida.
Con el término forma-de-vida entendemos, por el contrario, una vida que no puede separarse nunca de su forma, una vida en la que no es nunca posible aislar algo como una nuda vida. »

«“Solo hay cuerpos y lenguajes”. Alain Badiou, con esta sencilla sentencia, comienza a responder a su pregunta de “¿cuál es la ideología dominante hoy?” Después de esbozar un recorrido sobre la evidencia de que el cuerpo se ha convertido en una forma de la dominación del comercio y en una tendencia global del arte, llega a la conclusión de que “El ser humano, en el régimen de poder de la vida, es un animal un tanto triste, y debe se convencido de que la ley del cuerpo fija el secreto de su esperanza”. De esta manera, encuentra una equivalencia entre existencia, individuo y cuerpo, que solo puede ser validada a través de una visión positiva de la animalidad. Así, se ha conseguido que los derechos humanos sean la misma cosa que los derechos de la vida. Pero para que se iguale el valor de los cuerpos, sea cual sea la especie, es necesario un lenguaje que les valide. No se trata de cerrar la diversidad de lenguajes, sino de conferirles a todos una misma igualdad jurídica gracias a cualquier Ley. Esta es la ideología que Badiou identifica como el materialismo democrático.»

«Los animales no tienen derechos en el sentido estricto de la palabra, pues tampoco tienen ningún deber. El derecho es una cosa que los seres humanos nos concedemos, entendemos que uno tiene un deber y por lo tanto tiene un derecho correlativo de exigirlo. Un animal vive fuera del reino de las leyes, uno puede concederle derechos. Por ejemplo, una vaca que vive en mi finca, tiene derecho a estar allí porque es parte de mi derecho a tener vacas. Pero la vaca no tiene en sí misma derecho. Cuando se destroza una selva, el hecho es motivo de sanción porque viola mi derecho y el de mis hijos al oxígeno y a la belleza, pero no porque los árboles tengan derechos. Los animales son seres vivos con los que podemos tener una relación afectiva, aunque ellos no nos reconozcan afectivamente como nosotros a ellos. Un perro sabe quién es su dueño porque le da comida, pero un perro no ama a nadie. Se crea una sensibilidad que no es otra cosa que el deber de tratarlos para lo que sirven. Si uno lidiara una oveja, pues ello estaría mal, las ovejas no están hechas para eso. Tratar a un animal de una forma indebida es una indelicadeza. No olvidemos que hay personas muy malas que han tenido muy buenos sentimientos por los animales: las dos primeras leyes de protección a la naturaleza que incluían el derecho de los animales las hizo Hitler en Alemania. Fueron las primeras leyes ecológicas en Europa, y él mismo tenía su perro al que cuidaba y quería.»

«El diputado sostiene que “vivimos a espaldas de cómo tratamos a los animales”, sea en su comercialización, en investigación o en otros usos y que la diferencia es que en el caso de los toros, ese trato es “público”, visible.»

«El toro ha sido borrado de las capas de visibilidad pública con un código y una ley. El código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia, firmado por todas las cadenas de televisión gratuitas en 2005, propició que no se emitieran más corridas de toros en canales que no fueran de pago. El compromiso las obligaba a no emitir violencia explícita en horario infantil. Y ya se sabe: un espectáculo taurino solo puede celebrarse durante esa franja horaria. En 2010, el parlamento catalán aprobaba su Ley de Protección de los Animales para prohibir lo que se denomina comúnmente fiesta nacional. Después de la acción popular que la impulsó, el airado debate social que generó, y que una comisión de expertos no consiguiera aclarar nada, todo quedaba reducido a una cuestión política de patio de colegio; España versus Cataluña, tradición versus vanguardia, etc. Pero no lo olvidemos; Canarias ya había abolido en 1991 las corridas de toros y no tuvo la misma trascendencia mediática. Más allá de todo este cutre teatrillo, lo cierto es que tanto la Ley como el código toman partido por aquellos que no tienen voz o palabra. Bien sea porque otra Ley no reconoce a los niños la potestad para dirigir su destino hasta que cumplan los dieciocho años. O bien porque el toro carece de un lenguaje que pueda entrar en diálogo con el humano. Pero con esta toma de partido, tanto de la Ley como de esa ética encarnada en el código de autorregulación, se barre la visibilidad de una figura importante: la del torero.»

«Con lo visible estamos en el reino de lo que se manifiesta. Lo visual, por su parte, designaría más bien esta red irregular de acontecimientos-síntomas que alcanzan lo visible como tantas huellas o destellos, o “marcajes de enunciación”, como indicios de un trabajo, una memoria en proceso que en ningún sitio se ha descrito del todo, o inscrito en archivos, porque su “materia” significante fue, primero, la imagen. La cuestión reside ahora en saber cómo incluir, en el método histórico, esta eficacia –visual – de lo virtual

«Las imágenes vistas, registradas y luego olvidadas, regresan,
de otra forma»

«Cinco tripulantes de un crucero atracado en Santa Cruz de La Palma han muerto y otros tres han resultado heridos este mediodía cuando uno de los botes salvavidas cayó al mar mientras se realizaba un simulacro de salvamento.

Según informó el centro de emergencias 112, el bote cayó desde una altura de treinta metros con los ocho tripulantes y quedó volcado sobre la superficie del mar. Las causas aún se desconocen.»

«Aunque sea a cámara lenta o, si se prefiere, a velocidad de crucero, la legislación marítima se está modificando para que no pueda repetirse la tragedia del ‘Costa Concordia’ que hoy hace un año se cobró la vida de 32 pasajeros y tripulantes al naufragar frente a la isla italiana de Giglio.Tanto la Organización Marítima Internacional (OMI) como la Agencia Europea de Seguridad Marítima ultima normativas muy estrictas que exigirán, entre otras cuestiones, que todos los pasajeros efectúen simulacros de accidente antes o justo después de zarpar de cada puerto y no, como hasta ahora, en las 24 horas siguientes al embarque.

La falta de información adecuada sobre qué hacer en caso de siniestro fue, según los especialistas, un factor que agravó los efectos del naufragio. El margen de 24 horas era aprovechado por los capitanes para ahorrarse el trámite en demasiadas ocasiones, sobre todo en las llamadas rutas autobús (los cruceros que, como el ‘Costa Concordia’, tienen embarque y desembarque en distintos puertos). Algunos barcos llegaron a sustituir los simulacros por vídeos que se podían contemplar, a voluntad, en los camarotes.

El desbarajuste en que se convirtió la evacuación del barco capitaneado por Francesco Scchetino puso en evidencia que casi nadie sabía cuáles eran los puntos de reunión ni qué bote salvavidas le correspondían, justo lo que ahora pretende evitar la nueva legislación. Como ocurre con los aviones, la información se facilitará antes de zarpar o, como mucho, inmediatamente después, y se convocará a los pasajeros en los puntos de reunión que les correspondan indicándoles siempre los botes y salvavidas asignados.»

«La Plaza de la Concordia fue construida entre 1757 y 1779 bajo el nombre de Plaza de Luis XV. En el centro se encontraba una estatua ecuestre del rey para celebrar su mejora después de una grave enfermedad.

En 1792 la estatua es derribada y fundida y la plaza es rebautizada como la “Plaza de la Revolución”. Durante la Revolución Francesa se convirtió en un sangriento escenario debido a la instalación de la guillotina en la que fueron ejecutadas más de 1.200 personas. Algunos de los personajes más destacados entre los decapitados fueron Maria Antonieta, Luis XVI o Robespierre.

Con el final del régimen del terror, en 1795 la plaza fue rebautizada definitivamente como Plaza de la Concordia.»

«La Plaza de la Concordia adquirió su aspecto actual entre 1836 y 1840, cuando se colocó en el centro un enorme obelisco proveniente de Lúxor de más de 3.000 años de antigüedad donado por el virrey de Egipto.

Enmarcando el obelisco se encuentran dos fuentes monumentales de estructura romana, que presentan esculturas en las que se mezclan figuras humanas con animales marinos.»

«Ni los toros ni el resto de los animales tienen dos derechos fundamentales: el de la libertad y el de la vida»

«El famoso cuadro de Eugène Delacroix (1798-1863) «La libertad guiando al pueblo», que encarna el espíritu revolucionario francés, ha sido objeto de un acto de vandalismo por parte de una visitante en el Louvre de Lens, que hizo una inscripción en la pintura antes de ser arrestada.

Según ha anunciado el Louvre en un comunicado, poco antes de que anoche cerrara sus puertas la sede que el museo inauguró en Lens a principios de diciembre, una mujer de 28 años escribió en la parte inferior del cuadro la inscripción «AE911» con un rotulador. Según una fuente judicial, la joven, que fue «inmediatamente detenida por un agente de seguridad y otro visitante», permanece todavía arrestada.

La agresora no ha querido hacer ningún comentario sobre el significado de la inscripción, relacionada posiblemente con una hipotética teoría de la conspiración sobre los atentados del 11-S en Estados Unidos. La inscripción, «AE911», se refiere a la petición realizada a través de internet en la que «1768 arquitectos e ingenieros, además de 16.421 ciudadanos exigen el Congreso de EE.UU. una investigación independiente» de los atentados.»

«La obra está impregnada de movimiento no solo por los gestos dramáticos de los personajes, y por la composición en diagonales, sino porque los del primer plano avanzan sobre la quietud de los muertos que se encuentran en la base de la composición y todas las formas muestran ondulaciones que ponen de manifiesto la admiración del autor por Rubens. Por otra parte la luz lo refuerza, pues es una luz dramática y compleja, con zonas iluminadas y otras en penumbra, pero cuyo origen no se vislumbra. La figuras del primer plano aparecen iluminadas por un foco lateral, pero a su vez se recortan a contraluz sobre un fondo encendido, humeante y nuboso, que dota de más inquietud a la composición. No obstante, ese tenebrismo aludido no da como resultado figuras homogéneas en tonos de bronce –como en Caravaggio-, pues incorpora con gran maestría más fuerza y variedad cromática, como por ejemplo el azul de la bandera o de la camisa del personaje que postrado mira fijamente a la Libertad.»

Ricardo Adalia Martín.

Nuestras humanidades #7: Los fines del amor

Una catástrofe

probablemente no

es la primera estrofa

de un poema

de amor

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Una catástrofe

probablemente no

es la primera estrofa

de un poema

de amor

Una catástrofe

probablemente no

es la primera estrofa

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de amor

Una catástrofe

probablemente no

es la primera estrofa

de un poema

de amor

«Querido GPP,

Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.

Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compensaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.

Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.

Por favor, no interfiramos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.

Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.

Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres.

A.E.»

AmorGodard00279

Una catástrofe

probablemente no

es la primera estrofa

de un poema

de amor

Una catástrofe

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Ricardo Adalia Martín.

La identidad ‘Django desencadenado’ (Quentin Tarantino, 2012)

Un caza recompensas, a diferencia del traficante de esclavos, es aquel que comercia con muertos, con cadáveres: el doctor King Schultz (Christoph Waltz) lo repite varias veces a lo largo del metraje de Django desencadenado. Mata a hombres por un precio y cobra la suma estipulada en la orden emitida por un juez, cuando muestra ese cadáver a las autoridades pertinentes. Trazar un paralelismo con Tarantino no es complicado: ha sido siempre un caza recompensas, aunque no haya encontrado la manera de decirlo en alto hasta ahora. Su territorio son los imaginarios del cine: acude a lo olvidado, lo trae al presente y lo muestra es su expresión más sublime. No es nada nuevo, no se ha cansado de hacerlo desde Resevoir Dogs (1992), aunque sus referencias se han ido haciendo cada vez más explicitas desde Kill Bill (2004): uno de los atractivos de acudir a sus trabajos, pasa por descubrir ese punto de fuga a los restos de la historia del cine, a los pequeños guiños a los films minoritarios y apartados de toda clasificación histórica. Sin embargo, el juego cobra una nueva dimensión y se vuelve crucial para entender la estética de nuestro tiempo, cuando esos cadáveres resucitan y cobran vida propia. De esta manera, el autor deja de ser un caza recompensas para convertirse en un traficante de esclavos: comercia con la vida, con las supervivencias de la imagen. Y, como dice el propio Django (Jamie Foxx) cuando se encuentra decidiendo con Schlutz que papel van a interpretar para entrar a Candyland: “no hay nada más bajo que un traficante de esclavos”.

Tarantino sería un traficante de esclavos porque su operación, y muy al contrario de lo que se viene pensando desde su anterior trabajo, Malditos Bastardos (2009), no pretende la redención de ninguna historia, sino todo lo contrario, su condena. Condenar la historia significa hacerla vivir, liberarla, dejarla siempre disponible para el resto de los tiempos: qué no haya olvido posible, que pueda pulular eternamente. Y realizar esta operación solo es posible a partir de películas que nunca hicieron historia, que no pasaron a un gran imaginario colectivo: por lo tanto, tampoco pudieron ser olvidadas. Las generaciones que no asistimos en 1966 al tiroteo en el cementerio del final de Django (Sergio Corburcci) o en 1975 a la violencia de todas las pasiones de Mandingo (Richard Fleischer), podemos recordarlas porque en su tiempo nadie pudo olvidarlas. Tarantino no trae al presente estas películas porque no se pudieron ir. Inserta en ellas los imaginarios que pudieron olvidarse porque pasaron a formar parte de la verdadera historia del cine. Como, por ejemplo, The Searchers (1955) o The Tin Star (1957). Ahí tenemos esa escena en la que Django y Shlutz cabalgan sobre la nieve a una cierta distancia de una manada de bisontes, como ya hicieron el tío Ethan y su sobrino Martin. O esa otra cuando el dentista alemán enseña a disparar al héroe negro, como si se trataran de Henry Fonda y Anthony Perkins en la película de Mann. Película en la que, además, Fonda interpreta el papel de un caza recompensas.

El doble de historia: la Historia que se encargaban de enterrar las obras maestras del cine, condenada por las citas inolvidables de una película que nace con vocación de no poder ser olvidada. Django aprende a ser un héroe que no quiere pasar a la Historia bajo una sofisticada maquinaria de sublimizar imágenes. Imágenes que fascinan: incluso a los propios actores. Como a Shultz: va perdiendo la voz, se va debilitando a medida que entran en ese territorio olvidado de las plantaciones de algodón y los terratenientes sureños. Django se hace fuerte allí; esas imágenes, como la de un negro devorado por perros rabisosos no le afectan. El maestro se apaga, ve como se seca su ánimo mientras, además, Django va aprendiendo y adquiriendo las destrezas de un héroe (rapidez, puntería, templaza, saber estar, justicia, etc.) y tomando decisiones autónomas. Toda la elocuencia, toda la verborrea desbordante que había utilizado en la primera parte del film, la pierde con su llegada a Candyland. Es como si en ese típico proceso de enseñaza del western, en el que ha intentando trasmitir toda su sabiduría al aprendiz que había escogido, le empuja a ver lo que no había podido hasta ese momento. Había recorrido plantaciones buscando a sus recompensas, como si ya estuvieran muertas antes de matarlas. Como si ese paisaje hubiera estado mineralizado. Allí aprende a ver y a mirar; es decir, a interiorizar esas imágenes. Y allí ve algo que le resulta más duro que el suceso de los perros. A Stephen (Samuel L. Jackson), un negro que colabora con los blancos, y que es más estricto con la gente de su propia raza que como los amos a los que sirve. Siendo, además, más sagaz que su jefe: incluso es capaz de descubrir todo el engaño que han montado Schultz  y Django para colarse en la plantación y rescatar a la mujer de este. Un negro, en definitiva, que quiere ser blanco. O más blanco que los propios blancos.

En este momento tiene que aparecer forzosamente la figura de Whity (1971). En el western rodado por Fassbinder tenemos al mayordomo negro de una familia de blancos decadente, embalsamada en su propia impotencia sexual y sus propios traumas. Como Django, cada vez que acude al poblado causa un revuelo importante. Está enamorado de la prostituta-cantante del salón. Y ese amor es correspondido. Esta mujer le anima a acabar con la familia que le acoge para escapar juntos de ese lugar perdido en medio del imaginario del western. Pero una cuestión importante se mueve de fondo: esa familia es en realidad su familia. Es un hijo bastardo que fue engendrado por el padre del que ahora es señor de la casa. Whity sabe que es medio blanco y quiere llegar a serlo del todo: reniega de su raza, de su color, para intentar actuar dentro del imaginario de sus amos. Como no puede conseguirlo, porque con cada tentativa está más atrapado en su condición de sirviente negro, solo le resta ejecutar una venganza matándoles a todos. Cuando cumple con su tarea puede reunirse con la mujer que ama.

Whity y Stephen buscan la manera de dejar de ser esclavos intentando adquirir una identidad diferente a la que les confiere su color de piel imitando las trazas culturales que proyecta otro color de piel. Habitan un tiempo que escapa a todas las teorías de género y discursos culturales que han terminado diluyendo toda forma de construcción de identidad a partir del color de la piel y la raza.  Buscan, en el fondo, escapar de la toda la historia que portan involuntariamente sobre su piel. Toda la historia que ha sido escrita, en buena medida, por todas las películas sobre la esclavitud sureña. Pero con cada tentativa estarían, en realidad, alimentando la propia esclavitud, al tratarse de un ejercicio condenado al fracaso: el color de la piel no puede cambiarse ni con un discurso cultural.

Django también es negro, pero al contrario que estos dos personajes, no quiere llegar a encontrar una identidad en otro color de piel. Pero pese a todo, es blanco. Su bastardía no viene dada por lo familiar, sino por los imaginarios blancos del cine. Su nombre, su forma de actuar, el modo en que libera toda su furia, así lo indican. ¿De donde vendría entonces esa identidad? Una identidad que, entendida bajo la definición de José Luis Pardo, “es ser idéntico a sí mismo, es decir, presentarnos a nosotros mismos sin debilidades, sin fisuras ni flaquezas, sin temores ni temblores, sin estar inclinados ante la verdad de nuestra vida, nuestra mortalidad”. ¿Django a que es idéntico? ¿A lo que dicta la historia del color de su piel o a toda la memoria inyectada por Tarantino y que se esconde debajo de ella? ¿El color de la piel todavía asegura una identidad?

No olvidemos el trayecto que recorre Django; comienza siendo un esclavo y termina como un héroe. Pero hasta que consigue recuperar su amor destruyendo Candyland, se ha ganado la vida como un caza recompensas que ha tenido que imitar los papeles ( muchas veces de esclavo) que le daba su amo alemán. Incluso más allá de su muerte, siendo protagonista de la reproducción de la leyenda alemana que poetiza su venganza.

Ricardo Adalia Martín.

Enero, 2012 (o la apoteosis, del amor)

Una catástrofe

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«Creo que probablemente habría terminado en la cama con él si la nave no se hubiera chocado»

Ricardo Adalia Martín.


Juventud en marcha

Publicación de escritura y reflexión cinematográfica puesta en marcha en febrero de 2009.

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Revista El rayo verde

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