Oki’s Movie (Hong Sang-soo, 2010)

Histoire(s) du cinema

“En el cine no pensamos, somos pensados”

Jean-Luc Godard

Un enigma tan grande como el corazón de una mujer: ¿por qué tienen tanto interés las películas de Hong Sang-soo? Toman como base relaciones afectivas dirigidas por una especie de deriva existencial que ya hemos visto infinitas veces. La desorientación dentro de un mundo completamente impersonal suena a una época ya superada. Todas emanan un aroma enrarecido a cuento moral. Parecen deambular por una serie de lugares comunes. Y el comportamiento de sus personajes responde habitualmente a un mismo esquema. Pero Hong, aunque siempre parte de estos temas, logra diluirlos aplicando sistemáticamente su “toque” para sumergirse en los procesos que los regulan, en los flujos narrativos que discurren silenciosamente entre sus imágenes. Flujos de cambio generados por narraciones que asocian momentos aparentemente desconectados para movilizar hacia lo visible aquello que excluyen por su propia condición, por el mero hecho de narrar algo en concreto. Y esto es muy difícil. Afortunadamente, para explicar las singularidades de este “toque” tan particular, no existe mejor película que Oki’s Movie (2010).

Como viene siendo habitual en la obra del coreano, el armazón narrativo de Oki’s Movie se sustenta sobre tres personajes. Por una parte, tenemos al profesor y cineasta Song;  por la otra, a Jingu y Oki, dos de sus estudiantes más aventajados. El profesor es el tutor de sus proyectos, les aconseja, responde a todas sus preguntas (incluso personales) y ahora, además, debe decidir en un concurso cinematográfico cuál de los dos se llevará el premio al mejor cortometraje. El rumor corre por toda la facultad; parece que va a ganar Jingu porque mantiene una cierta amistad con su maestro. Al mismo tiempo, seguimos la relación entre Jingu y Oki: él hace todo lo posible para conquistarla, pero ella se muestra reticente ya que está saliendo de una intensa relación con un hombre mayor.

Oki`s Movie se divide en cuatro capítulos como si fueran cuatro pequeños cortometrajes, anunciados, además, por sus correspondientes títulos de créditos. El segundo y el tercero serían “la realidad” del triángulo amoroso. El primero y el cuarto corresponderían a los cortometrajes que han rodado Jingu y Oki, respectivamente. En ellos se subliman las experiencias que han vivido en los dos capítulos centrales. Y se aprecia perfectamente cómo las han transformado en una ficción que deja escapar todos los deseos que no pueden exteriorizar en su plano de realidad. Él quiere ocupar la posición de su maestro, vivir su vida, ser un profesor respetado, hacer películas incomprendidas y convertirse en una especie de rompecorazones. Ella no entiende el cine como una competición. Solo aspira a estar con un hombre mayor que le ofrezca un cierto grado de estabilidad emocional, alejada del egoísmo de su generación. Ha llegado a esa conclusión después de comparar su relación actual con la vivida anteriormente con ese hombre mayor que a todas luces parece Song porque figura en su cortometraje como si ya hubiera sido su pareja (cada capítulo lo interpretan los mismos actores). No debemos distraer nuestra mirada: con su comparación, Oki se acerca al verdadero presente, aquel en que convive lo vivido junto a lo no vivido. En la ficción puede permitirse no cancelar su aparición. De esta manera, se “hace presente” con la intención de construir, precisamente, “el presente”: para hacerlo habitable, para fundar a partir de él una experiencia propia que, a diferencia de Jingu, no se incline por la repetición de una vida impropia.

Casi todas las películas de Hong se encuentran divididas en capítulos que no encajan entre sí aunque se presenten como un juego de semejanzas. Esta particularidad ha propiciado que se hable de su cine como una serie de piezas que pueden intercambiarse indistintamente: ha llegado el momento de superar este flagrante error. Las imágenes y las historias de su cine siempre toman una posición precisa y premeditada para que se produzca la rima “en el tiempo” de sus series temáticas (en las que caben el amor, la amistad o el egoísmo). El proceso asociativo, trabajando siempre entre momentos alejados del metraje, genera y sostiene el flujo narrativo que debe perseguirse. En Oki’s Movie, termina encarnándose en la figura del profesor en el capítulo cuarto (con el que la propia película, no por causalidad, comparte título). Si, por ejemplo, los capítulos primero y cuarto ocuparan la parte central del film desplazando al segundo y tercero a los extremos, el flujo generado nos haría partir de una capa de realidad, atravesar la ficción (como en The Day He Arrives) y regresar de nuevo a la realidad. De esta manera, Oki’s Movie arranca y finaliza en la ficción de Jingu y Oki respectivamente, para empujarnos a través de toda la vida que ha conseguido encerrar entre medias.

Ricardo Adalia Martín.

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